La nube es una herramienta fundamental para muchas personas. Si hace unos años trabajábamos únicamente desde un dispositivo, el ordenador de mesa, hoy lo hacemos además desde el portátil, el teléfono y la tableta.

Servicios como Dropbox, Google Drive o OneDrive de Microsoft nos permiten tener todos nuestros archivos accesibles en cualquier momento. Sin embargo, estos se guardan en servidores ajenos, y a muchas personas no les gusta perder el control sobre ellos, especialmente después de que algunos de ellos hayan mostrado vulnerabilidades de seguridad. Por eso, apuestan por tener una nube privada en su casa o oficina.

Para tener una nube privada no es necesario tener un enorme ordenador como muchos pueden pensar. Puede bastarte con un disco duro externo y también puede ser una forma de reciclar ese viejo ordenador de torre que lleva acumulando polvo desde que compraste el portátil.

Discos duros con conexión: la nube privada más sencilla

Una de las opciones más fáciles de configurar son discos duros que se conecten a la red. Debes tener en cuenta que para poder tener acceso a los archivos que guardes en ellos, el dispositivo tendrá que estar permanentemente encendido y conectado a la red.

Tienes una variedad muy importante de discos duros a tu disposición. Los productos de Western Digital son de los más populares, con modelos domésticos de 4TB a partir de 300€ y otros para negocios que ofrecen 8TB a partir de 700€. D-Link y Seagate también cuentan con soluciones similares.

Un servidor en casa: recicla tu viejo ordenador

Cualquier ordenador con 8GB de RAM o más te puede servir como un servidor. En este caso lo más importante es el espacio de almacenamiento, pero también que tenga un consumo bajo, ya que tendrás que dejarlo encendido.

La parte más complicada puede ser la configuración del sistema operativo, ya que los servidores no usan Windows. Para un ordenador viejo necesitarás algún sistema de gestión de archivos como FreeNas. Una vez superada esta fase, bastará con otorgar permisos a los equipos que quieras que puedan acceder a la nube. La ventaja de esta opción es que, además de poder sincronizar tus archivos, también podrás alojar una web.