El mismo sofá, la misma estantería, el mismo mueble de la televisión, la misma mesa de centro, los mismos cuadros. Los pondremos cambiar de sitio y el salón seguirá más o menos igual. Pero si te decides a pintar el salón le podrás dar un aire nuevo e incluso hacer que parezca más espacioso.

Antes de nada, piensa en cómo es tu salón, es grande o pequeño, tiene mucha luz natural o es interior, los muebles son oscuros, claros, grandes, pequeños, los cuadros cómo son. Si todos estos elementos son neutros será mejor, porque podrás elegir la pintura de las paredes con mayor libertad.

Si, por el contrario, tu salón es pequeño o tiene poca luz, lo más aconsejable es que utilices colores que compensen lo que te falta y aporten luz y sensación de amplitud.

Elegir colores neutros para pintar el salón

Los colores neutros son el blanco puro, el blanco roto, los grises, los marrones, el beige y los tostados. Se adaptan muy bien a todo tipo de espacios y aportan luz, tranquilidad y elegancia. Los colores neutros son perfectos para salones con poco espacio. Tanto si los muebles que tenemos en el salón son de madera oscura como si son claros, los colores neutros se adaptarán muy bien, porque aligeran los muebles de madera o color oscuro y dan más luz a los muebles claros.

La calidez de los amarillos, rojos y naranjas

Entre los colores cálidos encontramos el amarillo, el verde claro, el naranja, el rojo claro y el terracota. Crean ambientes muy acogedores y con bastante luz, pero al ser colores más fuertes que los neutros, se adaptan mejor a espacios amplios.

Si no dispones de mucho espacio, puedes   pintar tu salón utilizando esta paleta de colores en alguna pared o en algún elemento decorativo. Con estos colores se puede combinar muy bien la madera.

Los colores más fríos

El verde, el violeta o el azul se encuentran entre los colores más fuertes y fríos. Transmite relajación, pero hay que tener cuidado con los tonos más oscuros y evitarlos en salones pequeños.

Un dúo de colores para pintar salón

Otra buena opción para pintar el salón es utilizar dos colores. En este sentido, existen varias posibilidades. Puedes pintar las paredes de un color y el techo de otro. En este caso lo habitual es que las paredes se pinten de un tono más oscuro que el techo. También cabe la posibilidad de llevar la división de colores incluso por las puertas o los cuadros.

Otra opción es pintar las paredes en dos tonos. Como si dividieras la pared en dos, por arriba pintas de un color y por debajo de otro. Se pueden elegir dos colores que combinen o dos tonos de un mismo color, como el gris o el azul.

La tercera posibilidad consiste en pintar una pared de un color y el resto de paredes y el techo de otro color. Y finalmente, se puede pintar de un color casi hasta el techo y luego el resto en otro color igual que el techo.