Cada año en España se compran cerca de 576.000 lavavajillas, según los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos. Con este aparato se promete ahorrar tiempo y dinero al limpiar los platos, cubiertos y demás utensilios de cocina.

Pero hay opiniones de expertos en consumo responsable como Toni Lodeiro que afirma que si lavamos los platos sin dejar el grifo abierto, con agua fría o tibia, compensa fregarlos a mano. Entonces, ¿qué es más económico?

Lavar a mano o con lavavajillas: Opiniones enfrentadas

¿Es más barato utilizar el lavavajillas?

Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios muestra que usar el lavavajillas permite ahorrar más que lavar a mano. A su vez, los científicos de la Universidad de Bonn (Alemania), recogen en su estudio que los lavaplatos modernos que se han analizado en los países europeos utilizan menos agua y energía que al lavar a mano, además son más higiénicos. Un friegaplatos usa de media 10 litros de agua por lavado y lavar la misma cantidad de platos hace que se gaste entre 10 y 20 veces más agua.

El problema es que al usar un lavavajillas es que no siempre se aplica el programa de lavado adecuado. Gran parte del consumo del friegaplatos se emplea en calentar el agua. Un programa de larga duración calentará más agua y gastará más electricidad. Por ello, enjuagar antes con agua fría los utensilios más sucios permitirá emplear programas más cortos y eficientes.

Además, a veces, se pone en marcha el lavavajillas sin que esté lleno del todo. Gran error ya que lavar dos veces a media carga consume más energía que uno a carga completa.

¿Cuándo es más barato lavar a mano?

El experto en consumo responsable, Toni Lodeiro, quiere desmontar la teoría de que utilizar el lavavajillas ahorra: “gasta más agua y energía, porque el aparato siempre lava en caliente, mientras que a mano podemos lavar en frío o templar el agua”.

Además este aparato es uno de los electrodomésticos que más energía consume (cerca del 1% del gasto eléctrico del hogar), desembolso al que hay que añadir el del detergente y la sal específicos, además de antical y abrillantador.

Los defensores del lavado a mano tienen otra razón, en estas máquinas no se puede meter nada de madera (tablas, cubeirtos, etc), porque se empiezan a resquebrajar hasta que se rompen. También es preferible lavar a mano algunas cacerolas o sartenes grandes porque ocupan medio electrodoméstico y se gasta mucho más.

Cómo lavar a mano y ahorrar de verdad

  • Abrir los grifos con la presión necesaria y cerrarlos mientras se enjabona. Se puede reducir un poco la presión del agua mediante un ajuste en la llave de paso o con la colocación de unos reductores de caudal en los grifos (se venden en cualquier ferretería y se usa la mitad de agua, manteniendo la misma sensación de presión).
  • No mezclar los platos y ollas que solo necesitan darles un agua con los que están muy sucios para poder ahorrar trabajo, agua y jabón.
  • Para minimizar atascos en las cañerías y ahorrar en depuración de aguas, se puede poner una rejilla en el desagüe del fregadero a fin de que no se cuelen restos.
  • Los restos y la grasa pegada en los cubiertos y platos se pueden echar a la basura con un papel usado.
  • La vajilla muy sucia es más fácil de frotar en caliente, antes de que los restos se enfríen y se sequen. Para suciedad difícil, vale más dejar los cacharros a remojo un rato.