No es algo tan poco común, porque a veces la situación personal cambia, y una vivienda que antes era secundaria se convierte en necesaria. Pero empecemos por el principio: ¿qué es un contrato de alquiler con opción a compra?

Contrato de alquiler con opción a compra

El alquiler con derecho a compra es aquel en el que, cumplida la duración del contrato de arrendamiento, el arrendador concede ofrece arrendatario la posibilidad de adquirir el inmueble, restándole al valor total la cantidad que este ya ha pagado en las mensualidades, o parte de esta.

Tiene el contenido habitual de un contrato de arrendamiento: objeto, duración, renta, obras, conservación, gastos, fianza y otras garantías, pero además incluye una cláusula que regula la opción de compra. Esta cláusula tiene que incluir los siguientes puntos:

  • Acuerdo entre las partes en cuanto a la opción de compra, es decir, que el propietario le de al arrendatario la opción exclusiva de comprar el inmueble.
  • Bien inmueble determinado claramente descrito: ubicación, características, datos registrales, etc.
  • Plazo para ejercer la opción. Normalmente coincide con la duración del contrato de alquiler, aunque puede variar
  • Precio o prima de la opción, ya que muchas veces en vez se paga una prima que después se descuenta del total, o que se queda el arrendador si finalmente el arrendatario no compra la vivienda.
  • Condiciones de la compraventa, que concretan la operación. Cuanto más específicas, menos problemas puede haber entre ambas partes.

¿Se puede rescindir?

El artículo 9.3 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) da al arrendador la opción de no renovar el contrato de alquiler con opción a compra siempre y cuando se necesite la vivienda arrendada para uso propio o el de familiares en primer grado de consanguinidad o por adopción, o para el cónyuge si hay una sentencia firme de separación, divorcio o nulidad matrimonial.

La necesidad de la vivienda se debe comunicar al inquilino con, al menos, dos meses de antelación, lo que hace que tenga tiempo de buscar una nueva. Este debe abandonar la propiedad en el plazo pactado.

La ocupación de la vivienda por parte de la persona o personas que la necesitan ha de hacerse efectiva dentro de los siguientes tres meses. De lo contrario se deberá indemnizar al anterior arrendatario.