Durante el mes de enero, en plena ola de frío, la electricidad alcanzó precios que no se habían visto en años, superando los 95€ por megavatio/hora. El resultado es que el precio de la electricidad se disparó en momentos en los que el uso de la calefacción y la estufa eran particularmente necesarios. Ya hemos visto cómo entender los datos de la factura de luz, ahora vamos a ver cómo se determina su coste.

Muchos pueden pensar que esta subida se debe a la avaricia de las eléctricas, que suben los precios ávidas de beneficios, pero nada más lejos de la verdad. Lo cierto es que la razón es una coincidencia de factores meteorológicos -la escasez de viento y de lluvia- ha obligado a recurrir al gas y el carbón para generar energía, los dos métodos más caros.

¿Cómo se establece el precio de la luz?

Desde 1998 los precios de energía los establece el Operador del Mercado Ibérico de Energía (Omie), que gestiona los precios de España y Portugal. Allí, cada hora de cada día del año los consumidores y proveedores realizan sus ofertas de forma electrónica. El Omie junta las diferentes formas de energía -nuclear, hidroeléctrica, carbón, etc- pero priorizando unas dependiendo de las circunstancias.

La subasta se realiza de la siguiente forma: se crea una curva con la demanda de energía de las comercializadoras y el precio que están dispuestos a pagar. Por otro lado, se crea una curva con la oferta de los productores y el precio al que quieren vender. El punto en el que se cruzan establece el precio de la electricidad.

Sin embargo, estas variaciones suelen ser muy pequeñas y con un efecto mínimo. Además, únicamente afectan a quienes tengan una tarifa regulada, y hay otros elementos como el contador que puede afectar a cómo se te tarifica.

De tu contador depende cómo se te tarifica

Existen varios tipos de contadores y, dependiendo del que tengas, la tarificación puede variar.

  • Contador analógico: El clásico de toda la vida, aunque están en proceso de desaparición. Todo el que tenga uno deberá sustituirlo por uno con telegestión antes del 31 de diciembre de 2018.
  • Contador digital: Con estos aparatos, la compañía eléctrica conoce tus hábitos y las horas a las que consumes energía hora a hora.
  • Contador digital con telegestión: También conocidos como contadores inteligentes. Obligatorios a partir de 2019, cuentan con conexión a la red para permitir a la operadora acceder a la información a distancia.

Dos tipos de factura de la luz: regulada y libre

A todo esto hay que sumar que existen dos tipos de factura de la luz, la regulada y la libre. Estas son las diferencias:

  • Factura regulada: Cuenta con 12 millones de clientes. La factura depende de los precios fijados por el Omie.
  • Factura libre: Que suministra a casi 14 millones de hogares. En este caso, el particular y el suministrador acuerdan un precio fijo, que no estará sometido a las subidas y bajadas.

¿Cómo podemos saber qué tipo de tarifa tenemos contratada?

Viene especificada en la factura, aunque de forma un tanto críptica. Si cuentas con una tarifa regulada, encontrarás las siglas PVPC (Precio voluntario al pequeño consumidor), mientras que si contamos con una factura libre únicamente encontraremos el nombre comercial de esta.

Desde que en 2009 se instauró la tarifa libre hay un fuerte debate sobre cual de las dos opciones es más barata. Recientemente Facua denunció que las tarifas libres pueden llegar a ser hasta un 26% más caro que las tarifas reguladas.