Casa en Pals
INMA SAINZ DE BARANDA Fachada posterior de la casa. En la piscina, una estatua de inspiración clásica de la que mana un chorro de agua. INMA SAINZ DE BARANDA

La estatua espera ser una divinidad

Una casa de hace más de 200 años, en la calle Samària de Pals, ha recuperado su pureza tras una cuidada y elegante rehabilitación.

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Jordi Palarea | La Vanguardia - Dinero | 09/11/2010

UBICACIÓN: Calle Samària. Pals. Baix Empordà.

SUPERFICIE: Casa: 500 m2, distribuidos en dos plantas y jardín posterior. Incluido en la superficie construida el apartamento de invitados.

PRECIO: 1.300.000 euros

Pals, una población de la que decía Josep Pla que cuando pasas por ella parece que te la sirvan en bandeja, está conformada por el barrio del Pedró, en lo alto de un montículo y alrededor del antiguo castillo, y el de Samària, en la planicie. Este debe su nombre a la calle que lo atraviesa y en la que durante siglos pasaba la ruta hacia Torroella de Montgrí y Francia, hasta que se construyó la carretera comarcal.

La calle Samària tuvo, pues, una importancia crucial en el desarrollo social y económico de Pals. La imaginamos alegremente transitada por caminantes, caballo y carruajes y flanqueada por más de una posada y taberna, sobre todo en el siglo XIX en que Pals salió de su pobreza secular gracias al cultivo del arroz.

Ahora la calle Samària es una tranquila vía de casas bajas que a primera hora de la tarde de agosto sólo se atreven a cruzar algún que otro gato o turista despistado. Buena parte de estas casas, con un refrescante patio trasero ajardinado, son originarias del XVI y XVII, habiendo sido transformadas con el paso de los años, quedando algunas con esa estética tan horripilante y deshumanizada de los años 60.

Núria Vidal y Josep Curante son dos interioristas que se dedican a devolver a estas casas de pueblo su pureza original pero mediante una transformación en la que también se tiene en cuenta su modernización. En el caso de esta casa de la calle Samària la piqueta actuó en los muros exteriores e interiores para descubrir la bella piedra original, se rebajó el suelo para que gozara de más altura la caja de muros y el interior laberíntico, por la profusión de tabiques y rincones, se esponjó en aras de la diafanidad y la entrada de luz natural.

La casa ocupa una superficie de unos 500 m2, distribuidos en dos plantas, contando el apartamento de invitados situado en el jardín posterior, con dormitorio y cuarto de baño. Su precio de venta es de 1.300.000 euros.

En el jardín se horadó el suelo para construir una piscina de hormigón inspirada en las albercas rurales. La estatua de reminiscencias clásicas de cuyo cántaro mana un chorro de agua procede de un establecimiento dedicado a tales menesteres. Cuando se adquirió tenía unos treinta años de antigüedad y estaba decapitada entre enanitos, fuentes, barbacoas y animalitos varios. Los mencionados interioristas vieron que el tiempo ya le había hecho mella y dotado de un cierto pedigrí para decorar la piscina. Ahora el sol, el aire y la lluvia harán el resto en pro de su posible conversión en divinidad pagana.

En el interior se han dejado algunos muros de piedra a la vista, otros se han revocado de blanco para que la luz reverberase mejor por las estancias y se han respetado las bóvedas (voltes) catalanas existentes.

Decorada con tonos tierra suaves y muebles antiguos restaurados, el interior respira cierto aire italianizante. Una vez franqueado el vestíbulo, el espacio se expande en una agradable sala de estar con salida al jardín posterior. Dos chaisse longue encaradas a la chimenea conforman el ambiente para desgranar las horas en los días invernales. La amplia cocina, en la que se combina el cemento, la madera y el mármol, contiene la mesa rústica de lamas de madera de nogal que ejerce la función de comedor.

casas@lavanguardia.es

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