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La opción de la casa de pueblo

ene 10 • Casas • 166 Visitas • No hay comentarios

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INMA SAINZ DE BARANDA

Los interioristas Núria Vidal y Josep Curanta devuelven el lustre originario y modernizan antiguas casas en el interior de poblaciones del Empordà.
Jordi Palarea

UBICACIÓN: Calle Samària. Pals. Baix Empordà.

SUPERFICIE: Casa: 225 m2, distribuidos en planta baja y primera. Jardín posterior con piscina: 150 m2. Cobertizo con chill out y sala de máquinas.

PRECIO 1.100.000 euros.

Cuando no hay necesidad de gozar de un gran jardín o estar rodeado de un paisaje idílico, la opción de una casa en el interior de un pueblo resulta apropiada para parejas con pocos hijos y que desean pasar fuera los fines de semana o bien para aquellas personas que se han de desplazar fuera de su ciudad para desarrollar su actividad profesional en una determinada comarca.

Una casa dentro de un pueblo presenta la ventaja de sentirse arropado por las casas colindante y los vecinos, además de tener la comodidad de comprar víveres paseando tranquilamente o en bicicleta. Infinidad de pueblos de Catalunya atesoran magníficas casas, muchas de ellas en peligro de derrumbe porque sus antiguos propietarios las han abandonado en aras de residir en otras de nueva construcción.

Núria Vidal y Josep Curanta son dos interioristas que se han especializado en rehabilitar antiguas casas de pueblos del Empordà al objeto de rescatar su pureza originaria, amén de modernizarlas para cumplimentar las necesidades actuales de habitabilidad y confort. En la tranquila calle Samària de Pals, antigua ruta de tránsito hacia Francia, ambos interioristas han devuelto el esplendor a casas de entre los siglos XVI y XVII. Las fachadas exteriores de muchas de ellas estaban revocadas del impersonal color blanco o crema de los años sesenta y setenta y sus magníficas y antiguas puertas de entrada sustituidas por otras horripilantes de madera que paradójicamente intentaban emular a las antiguas.

Por eso la primera acción de Vidal y Curanta es la de recobrar la piedra vista de las fachadas e interiores y encontrar antiguas puertas o construirlas de nuevo bajo una estética neutra. Después se tiran algunas paredes de los laberínticos interiores en pro de espacios diáfanos y bien iluminados. Se respetan arcos y bóvedas catalanas, puliendo el ladrillo, y se rescatan antiguas pilas de mármol y granito para integrarlas en cocinas y lavabos. Actúa la mampostería para el acabado final de cocinas y baños, evitando así modernos muebles de cocina. Por último, el interior se decora con una combinación de muebles modernos y antiguos, alfombras y algún tapiz en las paredes

Un ejemplo de la actuación de estos interioristas es esta casa de Pals de 225 m2 de superficie, distribuidos en planta baja y primera, y 150 m2 de jardín posterior, con un cobertizo en un extremo donde se ha ubicado un chill out y el cuarto de máquinas. La planta baja alberga un vestíbulo bajo bóveda catalana de ladrillo que enlaza con una cocina, también bajo bóveda. A la vera el comedor decorado con una antigua alacena. Del amplio salón, con salida al jardín, cabe mencionar la chimenea con un marco construido con los restos de la base de un vetusto balcón. En la primera planta, precedida de una recoleta antesala, se reparten dos habitaciones dobles que comparten un cuarto de baño y la principal, con baño integrado.

casas@lavanguardia.es

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