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Jordi Ludevid, presidente del CSCAE

Jordi Ludevid, presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), reflexiona sobre el futuro de los arquitectos y plantea los retos de futuro del colectivo en un momento en que el visado de obra nueva se ha desplomado y el paro afecta ya al 32% de los profesionales.
Marta Vallribera

Ha manifestado en alguna ocasión que los arquitectos viven una triple crisis: económica, profesional e institucional. ¿Cómo afronta el colectivo esta situación?

La profesión sufre la peor crisis de su historia reciente y la afronta con indignación, con dignidad y con dolor. Indignación, por la sensación de ser un juguete en manos de los excesos no compensados de los ciclos económicos, o sea de la falta de políticas anticíclicas. Demasiado arriba o demasiado abajo, parecemos un juguete, al servicio de la fluctuante disponibilidad de dinero. Su exceso, produce burbujas y especulación, lejos de nuestros valores profesionales. Su defecto produce el paro profesional, que hoy es de alrededor del 32%. Increíble.

Sin embargo los arquitectos luchan por reciclarse en nuevas especialidades, en nuevas formas de ejercicio profesional, trabajando en empresas, constituyendo sociedades profesionales, haciendo un esfuerzo enorme, muy grande. Lo que nos lleva a propugnar un plan de choque para la defensa profesional y del sector para el año que viene con la normalización del crédito como primera exigencia.

La segunda, la modificación de la Ley de Concursos. Facilidades económicas para la contratación de los arquitectos y la formación de los que están en paro. Un plan de choque en el exterior para facilitar la externalización e internalización de los servicios de arquitectura españoles. Además claro de nuestra firme apuesta por la rehabilitación, a través de la Plataforma Social RHE+. Todo ello debería desembocar en un manifiesto público, en el marco, seguramente, de Construmat.

La caida del visado ha puesto en jaque a los colegios  de arquitectos, que se han visto obligados a drásticas reducciones en sus presupuestos y, como consecuencia, en sus plantillas. ¿Estaban las instituciones colegiales de arquitectos sobredimensionadas?

Los colegios sufren sobre todo y especialmente por la crisis y en menor grado por los cambios en el visado. La crisis nos ha pasado de cien a diez. El visado de diez a siete.  Más o menos. Pero claro cuando una está en diez viniendo de cien, el paso a siete es muy difícil de gestionar. Es duro. Muy duro. Llueve sobre mojado.

¿Cómo se van a suplir los ingresos que proporcionaba el visado de proyectos?

Se trata de aligerar nuestras estructuras institucionales, de hacerlas más ligeras. No se trata de suplir, sino de ajustar.

¿Qué comunidades autónomas están sufriendo más la caida del visado?

Todas. Pero como es lógico, caen más, aquellas que habían subido más, las zonas donde la burbuja se desplegó con más intensidad. Segundas residencias, la costa, etc.

Y la vivienda en España, ¿está sobrevalorada? ¿En 2011 van a seguir bajando los precios?

¿Sobrevalorada respecto a qué? Si hay dinero los precios suben, si no lo hay, tienden a bajar, ma non troppo, por el efecto en los balances y la estabilidad del sistema financiero. La vivienda parece haberse convertido en un producto financiero más, fuera de la lógica de la economía productiva, lejos de la industria. Por desgracia esto es así. La Unión Europea, debería replantearse sus políticas públicas de vivienda y de arquitectura. Es decir, debería establecerlas, tal y como ya hizo con la salud y la educación. Nosotros creemos que la arquitectura debe ser una política pública y no un producto financiero.

¿Podría hacer una valoración de las políticas de planificación urbanística que se han desarrollado en España?

El esfuerzo municipal en bastantes casos ha sido enorme, muy grande, aunque no en todos, y sin embargo el urbanismo continúa siendo una gran apuesta pendiente y una gran exigencia social y arquitectónica.

¿Qué valoración hace de este casi primer año como presidente del Consejo?

Es el balance de una preocupación extrema por la falta de medidas de apoyo a la salida de la crisis, por su duración también extrema. España puede quedarse sin tejido empresarial en los servicios de arquitectura. Eso es así y hay que denunciarlo, porque representa tirar por la borda un capital del país, acumulado con esfuerzo durante largos años, con un alto prestigio exterior y de gran competitividad. En Madrid y en Barcelona, por ejemplo, han cerrado ya más del cincuenta por ciento de los despachos de arquitectura. Destruir tejido empresarial es fácil. Reconstruirlo es más difícil. Y hay que decirlo, exigiendo apoyo y ayudas. Porqué una parte, grande o pequeña, de la imagen de marca española en el mundo, de la imagen positiva y de modernidad, se debe a la arquitectura y a los arquitectos españoles. ¿Acaso habrá que reconstruirlo todo después de la crisis?

¿Cuáles son las prioridades para el 2011?

En nuestro momento más difícil, resistir, invertir, transformar, y apostar por la arquitectura y los arquitectos…Y exigir apoyos, reformas legales, cambios positivos, que supongan un respiro, una mejora legal y económica. La indignidad de los procesos concursales, continúa, y eso es insostenible: hay que cambiarlo. La rehabilitación es una gran apuesta: pero no será suficiente sin la normalización del crédito para la obra nueva de protección oficial en primer lugar. Y entendemos, que en el exterior, las grandes empresas españolas, que por cierto, haberlas haylas, deberían trabajar con arquitectos españoles, como lo hacen las de otros grandes países. Creo que no es pedir demasiado, que no es pedir a cambio de nada. Sino pedir a cambio de añadir valor y competitividad transversal, construyendo marca.

Esas son nuestras prioridades: luchar en todos los frentes, dar la cara, no desfallecer, denunciar la situación.