La vivienda de protección oficial (VPO) siempre ha sido una vía que ha permitido a muchas personas conseguir un hogar a un precio asequible en comparación con lo que ofrece el libre mercado. Las características y requisitos para acceder varían dependiendo de la comunidad autónoma.

Además, también hay que tener en cuenta que a parte de las VPO también existen otros tipos de vivienda protegida. Por ejemplo, las viviendas de protección pública para el arrendamiento (VPPA), las viviendas con protección pública de precio limitado (VPPL) o las viviendas con protección pública básica (VPPB), cuyas características y requisitos son distintos en algunos aspectos.

¿Qué es una vivienda de protección oficial?

Una VPO es una vivienda que cumple una serie de características -dimensiones de unos 90 metros cuadrados y precio de venta o alquiler máximo- marcadas por la comunidad autónoma. A cambio de estas limitaciones, el promotor obtiene del gobierno autonómico y del estatal ayudas que compensan las restricciones a la hora de vender y alquilar.

De esta forma, el precio de la vivienda de protección oficial será siempre inferior al de la vivienda libre. El sector se ha enfocado tradicionalmente más hacia la venta, sin embargo los planes entre 2013 y 2016 han apostado por fomentar el alquiler.

¿Qué ventajas tiene?

La ventaja más importante de todas es el precio. Este dependerá del régimen de protección al que está sujeta la vivienda y del municipio en el que se encuentra. También obedece al momento en el que se obtiene la calificación provisional por parte de la Comunidad Autónoma y de la regulación que esté vigente en ese instante.

Pero el coste no es la única ventaja, ya que la adquisición de una vivienda de protección oficial también permite acceder a una serie de ayudas tanto del Estado como de las comunidades autónomas. Estas ayudas incluyen desde facilidades para la entrada hasta subsidiación de préstamos.

¿Qué inconvenientes tiene?

Pero todas estas ayudas y costes reducidos también tienen sus contras. La más importante es que mientras tenga la categoría de protegida deberá ser la vivienda habitual y permanente, además de no poderse vender de forma libre. No se puede traspasar el inmueble durante un plazo marcado por la comunidad autónoma, situándose la media alrededor de los diez años.

Además, una vez pasado este periodo, la vivienda sigue protegida -durante 30 años, según el plan de vivienda actual-. Eso implica que el precio de venta está limitado al que corresponda a la ubicación y régimen de protección al que esté sujeta en el momento que se quiera vender. También hay que tener en cuenta que la Administración tendrá derecho preferente sobre otros posibles compradores.

¿Qué requisitos debo cumplir para acceder a una?

Otro aspecto que depende de la comunidad autónoma son los requisitos para poder optar a una vivienda protegida son los requisitos que se deben cumplir para poder comprar o alquilar una VPO. Sin embargo, por lo general suelen coincidir en los siguientes puntos:

  • No haber dispuesto de otra vivienda de protección oficial en España, a menos que demostremos que nuestra vivienda actual es claramente inadecuada a las necesidades personales y/o familiares.
  • No ser propietarios de una vivienda libre.
  • Disponer de ingresos familiares bajos, como máximo 5,5 veces el salario mínimo interprofesional por unidad familiar.
  • No haber accedido a ayudas estatales o autonómicas en diez años.
  • Estar inscrito en el registro público de demandantes, que gestionan las comunidades autónomas.