Un total del 87,30% de las viviendas en España, lo que corresponde a su mayor parte, se construyeron a partir de 1950. Esto supone muchos cambios para poder adaptarse a los criterios de eficiencia energética que marca Europa. Por esto las ayudas de los fondos Next Generation a la rehabilitación de edificios aportan lo que se necesita para conseguir su adaptación a una nueva concepción de viviendas.

Según el estudio de UVE Valoraciones, “La edad de las viviendas”, la fachada de la gran parte de los edificios de viviendas en España se diseñó en algún estilo arquitectónico historicista anterior a la generalización de la estética del movimiento moderno y la probabilidad de que su estructura sea de hormigón armado es muy baja (generalmente será una estructura de muros de carga con algún elemento de acero).

También se destaca que aquellas viviendas construidas entre 1980 y 2009 (aproximadamente 10,67 millones, el 49,05% del total) se construyeron en general con una calidad creciente cuanto más reciente es su construcción, pero, casi en su totalidad, se hicieron sin aplicar el código técnico de la edificación promulgado en 2006.

Las viviendas construidas a partir de 2010 (aproximadamente 762.000, el 3,50% del total) se hicieron, en general, aplicando el código técnico de la edificación de 2006, lo que garantiza una calidad constructiva y una eficiencia energética superiores a todas las viviendas anteriores.

Cómo aumentar la eficiencia energética en cada grupo de vivienda

Este informe pone de relieve que aquellas viviendas anteriores a 1950 presentan dificultades a la hora de aumentar el aislamiento térmico de sus fachadas porque, en general, tienen fachadas con algún grado de protección arquitectónica y no suele ser posible aislar exteriormente la fachada por lo que sólo queda la opción de aislar interiormente perdiendo algo de superficie.

Las viviendas en España suspenden en eficiencia energética

La principal mejora se consigue con la sustitución de las ventanas exteriores por carpinterías de alta calidad con rotura de puente térmico y cristales con doble o triple cámara y cambiando la fuente de energía de la calefacción.

Las viviendas construidas entre 1950 y 1979 plantean serias dudas sobre el tipo de intervención que sería necesario hacer. Son viviendas que acumulan muchos defectos de calidad. Aconsejan que, si la estructura nos merece suficiente confianza, quizá sería mejor plantearse sustituir toda la fachada en vez de simplemente aislarla térmicamente (montar ventanas de calidad sobre una fachada deficiente no mejoraría suficientemente los problemas provocados por los puentes térmicos y acústicos del resto de la fachada).

Respecto a las viviendas construidas entre 1980 y 2009, este informe de UVE Valoraciones, no duda sobre la rentabilidad de acometer reformas que mejoren la eficiencia energética: la calidad de las estructuras y de la obra básica es, en la mayor parte de los casos, suficiente para invertir con garantías en mejoras de aislamiento térmico y acústico, y en la sustitución de la fuente principal de energía.

Las viviendas construidas a partir de 2010 deberían tener ya un grado suficiente de eficiencia energética, pero se lamentan por ser tan escasas.

Fondos Next Generation

Desde UCI nombran que, con la llegada de los fondos europeos Next Generation, que propiciará una inversión de 6.820 millones de euros será más fácil hacer tales obras y reformas para llegar a una sólida eficiencia energética en los edificios.

Estos fondos actuarán así en medio millón de viviendas en tres años, una meta ambiciosa que supondrá multiplicar por 10 el ritmo actual de rehabilitación. Actualmente, al año se rehabilitan de media en España 30.000 inmuebles, una cifra que debería crecer hasta los 300.000 para llegar al objetivo marcado.

Las ayudas permitirán a los propietarios acceder a subvenciones para sufragar entre un 40-80% de su inversión en reformas, con un máximo de 18.800 euros por vivienda. Asimismo, para colectivos vulnerables en acceso a la vivienda, esta subvención podría alcanzar hasta el 100% de la cuantía de la reforma.

Según UCI, se ha incrementado el interés de los españoles por mejorar su vivienda, ya que 6 de cada 10 estarían dispuesto reformar su hogar para hacerlo más eficiente y reducir el gasto doméstico.