La demanda del alquiler sube en España, y por ende, también lo hacen los precios. Muchos arrendadores necesitan un dinero por la subida de la inflación y esto hace que cada vez más inquilinos apuesten por realizar esta medida. Ahora bien, antes de ello debemos tener en cuenta los errores a evitar cuando se firma un contrato de alquiler.

La mediación entre propietario e inquilino debe ser el primer paso para que se dé un entendimiento entre las partes. Se pacta el precio, las formas de pago, y otros gastos adicionales, pero todo ello debe estar reflejado en el contrato de alquiler. De nada sirve un acuerdo tácito verbal.

Los errores que no podemos pasar por alto antes de firmar el contrato de arrendamiento

Que no lo vea antes un especialista

Si firmamos pensando que están todos los puntos recogidos en esta documentación, pero no está validado por un profesional, podemos cometer el error de no estar cumpliendo la ley y además dejarnos puntos importantes. Por esto, lo primero es llevarlo a nuestro abogado o bien a la agencia inmobiliaria con la que hemos establecido el alquiler para que lo repase.

No revisar la casa ni hacer inventario

Hay cosas básicas e indispensable en este documento, como es el precio, pero a veces olvidamos otras que también deben constar. Es el caso de ver antes la vivienda y anotar si hay desperfectos, y si se acepta vivir aún cuando hay goteras o bien humedades, entonces hay que reflejar por escrito los desperfectos de la vivienda y que el propietario se comprometa a repararlas en un tiempo máximo estipulado.

firma contrato alquiler

A la vez, también es bueno hacer un inventario de la vivienda, es decir, lo que queda en el piso (muebles, electrodomésticos…) y cuál es el estado de éstos en el momento de entrar a vivir.

Confundir el arrendador con el propietario

Según la web de API, hay que asegurarse de que la persona que alquila la vivienda es realmente su propietaria. Una sentencia judicial por divorcio o por una herencia puede provocar que el inmueble ya no pertenezca al arrendador que te lo pretende alquilar. Una solución rápida para evitar es consultar en los archivos del Registro de la Propiedad.

No contemplar todos los gastos a pagar

Además del alquiler, hay gastos a pagar en la casa. algunos pertenecen al propietario pero otros los debe pagar al inquilino, incluso se pueden pactar algunos.

En la Ley de Arrendamientos Urbanos se establece que el propietario debe pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles, la tasa de basuras o la cuota de la comunidad de vecinos. Es verdad que se puede llegar a un acuerdo para repartirse los gastos o el propietario puede incrementar la renta para cubrir estos gastos, como hemos especificado. Sin embargo, si no hay acuerdo, según Finteca, entonces estos gastos corren por cuenta del propietario. Esto es mejor que quede también establecido en el contrato de alquiler.

Además, tal como establecen en Mundojuridico, se aconseja que el alta en los suministros de luz, agua, gas, etc., se la dé el inquilino ya que será quien pague su consumo. Y para el supuesto de que no lo haga será a quien se los corten. Si el arrendador es quien los tiene dados de alta a su nombre se verá en la obligación de abonarlos, aunque el inquilino no lo haga, sin que pueda cortarlos o darse de baja, ya que mientras siga vigente el contrato esta conducta puede ser considerada un delito leve de coacciones.

No establecer una forma de pago

Lo mejor es pactar una forma de pago entre ambas partes y que sea siempre la misma. esto también hay que especificarlo en el documento antes de firmar, y si hay algún cambio, revisar entonces el contrato.

La forma más común es realizar el pago del alquiler por transferencia bancaria. Y el inquilino debe guardar el resguardo de que ha efectuado el abono de la renta por si el propietario lo pide.

No dar más datos (como el del cónyuge u otros)

Cuando el arrendatario está casado o vive en pareja, lo ideal es que aparezcan en el contrato los datos del cónyuge o bien de la persona que convive con él.