Desde hace años, el parque inmobiliario de viviendas en España está repleto de viviendas de segunda mano, pues suelen copar un 80% frente al de viviendas nuevas. Y parece que la cosa no avanza porque la actividad constructora sigue siendo menor. La crisis sanitaria y la escasez de materias primas no ayudan a este aumento en el sector.  Por esto hay menos construcción.

Según BBVA, la recuperación de la actividad constructora ha sido más lenta que la de la propia demanda tras estos años de pandemia. Así, los visados de iniciación de obra nueva en 2021 apenas crecieron el 1,9% respecto a 2019.

Aumento del sector en 2021

Aunque hay un aumento de la producción en 2021, todavía la actividad es lenta. Según el Observatorio Sectorial DBK de INFORMA, el valor de la producción del sector de la construcción en España se situó en unos 107.200 millones de euros en 2021, lo que supuso alrededor de un 1% más que la cifra registrada en el ejercicio anterior, en el que había experimentado un retroceso del 13%, todo ello derivado del impacto de la crisis de la covid-19.

En enero de 2021 operaban en el sector más de 87.000 compañías, de las cuales solo 175 contaron con ingresos superiores a los 25 millones de euros en 2020. Dentro de este grupo, un centenar de empresas correspondieron al grupo de constructoras medianas, esto es, con facturaciones de entre 25 y 50 millones de euros, cifra que se redujo ligeramente respecto a 2019.

Radiografía del inmobiliario: más compraventa pero menos construcción

La facturación en España del centenar de constructoras medianas operativas en 2020 alcanzó 3.350 millones de euros en ese año, representando el 3,2% del valor total de la producción total del sector de la construcción en España. Además, la rentabilidad experimentó un ligero deterioro. En 2021 la producción en España de este grupo de empresas volvió a experimentar un crecimiento, en paralelo a la suave recuperación de la actividad del sector en su conjunto.

Por segmentos de actividad, la producción de obra civil acaparó el 31% de los ingresos totales de las constructoras medianas en 2020, mientras que la edificación residencial supuso el 47% y la edificación no residencial el 20%.

Suben los costes directos de construcción

Los costes directos de construcción en edificación residencial subieron un 23,5% interanual en 2021, frente al descenso del 3,8% que registraron en el año 2020, según refleja el Índice de Costes Directos de Construcción que elabora ACR.

Según el director general de ACR, Guillermo Jiménez Michavila, esta subida está directamente relacionada con el incremento en el precio de las materias primas, la energía y el transporte y también fuertemente influida por la rotura de stock en las cadenas de suministro, por lo que no es probable que los costes de construcción se estabilicen hasta que estas disfunciones se corrijan.

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Desde ACR vaticinan que este nivel de precios ha venido para quedarse y está teniendo impacto en el margen de todos los agentes que intervienen en la cadena inmobiliaria, dilatando el proceso de contratación y la puesta en marcha de los nuevos proyectos, que se analizan minuciosamente buscando vías de optimización que no repercutan en el precio final de la vivienda nueva.

Previsiones para 2022

Por su parte, la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ya especificó que se esperaba un crecimiento de este sector un 7% durante 2021, en base a las proyecciones de la Federación Europea de la Industria de la Construcción. Las previsiones están en línea con las de Euroconstruct pronostican un aumento de la actividad del 6% para 2022. La patronal destaca que el crecimiento del sector podría haber sido mucho más significativo, puesto que la implementación de los fondos Next Generation será más tardía de lo previsto. Otra de las principales amenazas para el sector será la escalada del precio de las materias primas, frente a la que CNC ha pedido al Gobierno la derogación de la Ley de Desindexación para garantizar la viabilidad de los proyectos y la estabilidad de los contratos.

Según el presidente de la Construcción (CNC), Pedro Fernández Alén, “el empleo en el sector de la construcción está creciendo más del doble que la media en España. No obstante, se requiere mano de obra cualificada ya que no sólo supone un freno para el crecimiento de uno de los sectores más determinantes para la recuperación económica de España, sino que podría ralentizar la llegada de las ayudas comunitarias, que deben estar ejecutadas, como máximo, en 2026”.

Mientras que BBVA hace sus previsiones. Como consecuencia de la coyuntura actual mundial, se espera una ligera caída de las transacciones en el acumulado del año (-1,3%), hasta las 670.000 unidades. En 2023 previsiblemente se remontará el crecimiento a una tasa en torno al 4,0%, alcanzando prácticamente las 696.000 unidades. Esta óptima previsión se debe a la posible reducción de la incertidumbre, a la moderación del precio de las materias primas y a unas condiciones de financiación relativamente favorables, puesto que la subida de tipos mantendrá el esfuerzo de acceso a la vivienda por debajo del promedio histórico.