El precio de la vivienda se ha reducido durante la pandemia, aunque no en todos lugares de la misma forma. Aunque es complicado hacer previsiones, porque ello depende la economía general, del país y de la pandemia sanitaria, algunos informes y profesionales vaticinan ciertas variaciones en tales precios.

Algo que destaca son los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) que indican una variación anual del índice de Precios de Vivienda (IPG) en un 4,2% el incremento del precio de la vivienda en el tercer trimestre de 2021, porcentaje que no se daba desde el tercer trimestre de 2019. ¿Podría ello seguir aumentando también en 2022?

Precios actuales y futuros

El precio de la vivienda usada se situó en 1.786 euros por metro cuadrado en noviembre, 0,4% más que en el mes anterior y un 2,9% por encima del de hace un año, según Hogaria, y recogido por Europa Press.

Ciudad Real es la provincia más barata para comprar una vivienda usada, con el precio del metro cuadrado en 1.147 euros. Le siguen León, con 1.174 euros por metro cuadrado; Palencia (1.197 euros); Badajoz (1.224 euros), y Ourense (1.272 euros) y las más caras son Baleares (3.365 euros por metro cuadrado); Barcelona (3.150 euros); Guipúzcoa (3.058 euros); Vizcaya (3.052 euros), y Madrid, donde el precio por metro cuadrado de la vivienda usada alcanza los 2.945 euros.

¿Cómo variará el precio de la vivienda en 2022?

El estudio de CBRE define que la variación anual del IPV en el segundo trimestre aumenta 2,4 puntos y se sitúa en el 3,3% a nivel nacional, su nivel más alto desde el cuarto trimestre de 2019. La previsión de crecimiento de precios a cierre de 2021 es de +3,6%, y para 2022 del +4,2%. En el segundo trimestre del año, la obra nueva crece su precio un 0,6% y la segunda mano un 2,9%

Desde Alfa Inmobiliaria creen que, en la vivienda de segunda mano, se esperan incrementos que no superen el 2%, sabiendo por supuesto que el mercado está cada vez más polarizado.

¿Por qué podrían subir los precios?

Desde el Consejo General de COAPI de España asocian esta subida de los precios a dos cuestiones muy claras que están repercutiendo directamente en el conjunto del sector inmobiliario. “El sector de la construcción se encuentra falto de mano de obra, lo que repercute directamente en un aumento de los costes laborales. Además, el incremento del precio de las materias primas está provocando que también aumenten los gastos de producción”.

Tenemos, por tanto, la llegada de una nueva generación de profesionales que exige a los empresarios una mayor retribución que la que se venía dando en los últimos años. Y a esto se suma el incremento del precio a nivel internacional de materiales como la madera, el aluminio o el vidrio, lo que está repercutiendo directamente en el coste total de las obras.

¿Cómo variará el precio de la vivienda en 2022?

Desde donpiso ven más razones como la inflación, que podría incidir en el precio del dinero: “Entendemos también que en 2022 el tipo de interés puede crecer de una manera moderada y por lo tanto va a ser asumido perfectamente por el sector inmobiliario”. Mientras que, por su parte, la obra nueva podría verse afectada por el creciente encarecimiento de materias primeras.

En MVGM comentan que una moderación en el número de transacciones supondrá también una estabilización natural en los precios. No obstante, existen riesgos reales que tiren al alza de los precios como la ya citada subida de los costes de construcción por la falta de materiales y escasez de mano de obra.

No hay boom inmobiliario

Ante todo ello, hay quien se pregunta si estamos, de nuevo, ante un boom inmobiliario. El Consejo General de COAPI de España descarta la posibilidad de que España se encuentre ante esta situación y asocian la leve subida de los precios al aumento de los costes y a la solidez de la demanda por parte de inversores. En cambio, sí que reconocen que es posible que “las constructoras y promotoras con menos margen de maniobra podrán verse afectadas por la situación ya que, por el momento, son los que más están asumiendo el encarecimiento de las materias primas y de los gastos laborales”.