En un marco en continuo cambio y en plena etapa de recuperación económica, la compraventa de segundas residencias vuelve a tener un gran protagonismo en el sector inmobiliario. Pero el atractivo de esta opción varía según el caso. La adquisición de una segunda vivienda es una decisión representativa de lo que son nuestros intereses. Es por eso que, tanto si se compra para invertir como para disfrutar de una segunda vivienda, hay que estudiar detenidamente las condiciones de cada inversor para determinar si un inmueble es un buen destino financiero para sus ahorros.

En sintonia con tu ritmo de vida

Según un estudio realizado por RE/MAX Europa, factores socioculturales influyen mucho más que los económicos a la hora de invertir en otra residencia. Curiosamente de los 12 países europeos estudiados, los que más sueldo cobran son los que menos invierten en construcción y, cómo no, mucho menos en la compra de un inmueble vacacional. Mientras países con el salario europeo más alto como Alemania, Holanda o Reino Unido prefieren alquilar que comprar, países vecinos con el salario más bajo, tales como Grecia, Polonia, Eslovenia o España, encabezan la lista de la adquisición de dos viviendas.

En nuestro caso, lo que es evidente, es que los españoles todavía seguimos con la idea de que alquilar es tirar el dinero y mantenemos nuestro histórico arraigo hacia la vivienda en propiedad. Tal y como explica Servi Verge, director comercial de Immoban “La vivienda es un bien esencial y una buena forma de invertir nuestros ahorros. Porque, aunque los distintos ciclos económicos también afectan al mercado inmobiliario, la ventaja de invertir tus ahorros en una propiedad inmobiliaria es que la puedes usar, la puedes disfrutar, la puedes alquilar o incluso la puedes volver a vender.” Sin embargo, antes de lanzarse a la piscina hay que considerar ciertos puntos esenciales. Como añade Verge “Aunque suene muy básico, lo primero que hay que tener en cuenta es que te lo puedas permitir económicamente. Es decir, que la segunda vivienda no ahogue tu estilo de vida.” Para ello se debe calcular bien y tener en cuenta que el precio de la compra no puede superar el cuádruple de los ingresos brutos anuales. Eso sí, como explica Verge “teniendo en cuenta, no solo el coste de la compra y los gastos que conlleva, sino también el mantenimiento de la misma como pueden ser los suministros, impuestos, gastos comunitarios,…”

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que te lo puedas permitir económicamente. Es decir, que la segunda vivienda no ahogue tu estilo de vida.”

Cortas distancias

En el caso de que económicamente sea asumible, uno de los factores claves a la hora de comprar una segunda residencia es acertar la ubicación del inmueble. Para elegir el destino correcto debes tener claro cuál es la finalidad de esta nueva vivienda. Y es que no es lo mismo comprarla para hacer negocio, que adquirirla para el propio disfrute. Mientras en la primera opción buscaremos los destinos turísticos preferidos como pueden ser la costa de Levante, Catalunya y las lslas Baleares y Canarias, en la segunda opción, lo ideal es escoger una zona no muy alejada de tu residencia habitual. Como explica director comercial de Immoban “Por mi experiencia como agente inmobiliario de Calafell, un lugar tradicionalmente de segunda residencia, el fallo más frecuente es comprarse una segunda vivienda y no usarla lo suficiente. A veces cometemos el error de comprar segundas viviendas muy alejadas de nuestra vivienda habitual lo que complica hacer un uso continuado de la misma.”

“A veces cometemos el error de comprar segundas viviendas muy alejadas de nuestra vivienda habitual lo que complica hacer un uso continuado de la misma.”

Saber es poder

Otro de los puntos claves antes de comprar es cerciorarte de la zona.  Y es que, ¿y si consiste en un lugar que en verano está masificado? ¿o una urbanización que no cuenta con los servicios mínimos? ¿o una región donde siempre llueve y nunca brilla el sol? Es evidente que cuanto más sepas de ella, más acertada será tu decisión. No es raro que, como cuenta Verge, “a menudo el comprador de segunda residencia es alguien que va de vacaciones a un lugar sin intención de repetir. Sin embargo, se encuentra tan a gusto que vuelve a venir varias veces, se enamora y finalmente decide comprar.”

“A menudo el comprador de segunda residencia es alguien que se encuentra tan a gusto que vuelve a venir varias veces, se enamora y finalmente decide comprar.”

En la variedad está el gusto

Lo que es un hecho es que el mercado de casas de vacaciones está creciendo en popularidad a un ritmo asombroso. No es extraño que muchos propietarios vean en esta opción, no solo una fuente de ahorros, sino también de ingresos. Y es por ello que a la hora de pensar en comprar como negocio, el propietario se decanta antes por el alquiler vacacional que el anual. Desde la experiencia de Verge “Actualmente siguen existiendo reticencias por parte de los propietarios en poner su vivienda en alquiler anual. Tienen miedo a que no paguen o destrocen el inmueble. Nos encontramos con propietarios, en muchas ocasiones, que prefieren tener la vivienda cerrada por intimidad, por pereza o por descuido, que alquilarla y sacarle un rendimiento económico.” En contrapartida, explica “cada día más nos encontramos con un nuevo consumidor de vacaciones que prefiere viajar más, disfrutar de estancias cortas y contantemente variar. Algo que favorece a que el nuevo propietario se sienta más dispuestos a alquilar su segunda residencia para que otras personas disfruten de sus vacaciones y él consiga un beneficio.”

Cada día más nos encontramos con un nuevo consumidor de vacaciones que prefiere viajar más, disfrutar de estancias cortas y contantemente variar. Algo que favorece a que el nuevo propietario se sienta más dispuestos a alquilar su segunda residencia para que otras personas disfruten de sus vacaciones y él consiga un beneficio.”