Tras mucho tiempo de espera, parece que los vecinos de la Trinitat empiezan a ver la luz en la reurbanización prometida del barrio. La transformación parte del pacto firmado entre el Ayuntamiento y la Generalitat para abrir un centro en Zona Franca en el año 2022 y, así, poder cerrar el de la Trinitat Vella.

Con este plan, se pretende tirar abajo la antigua prisión y ganar espacio para los vecinos con la construcción de medio millar de viviendas públicas y equipamientos culturales, deportivos y sociales.

Mientras tanto, el ayuntamiento igualmente ha empezada a invertir en los alrededores del centro penitenciario con la construcción de dos nuevos edificios. El proyecto, que se iniciará a finales de este mismo año, pretende realojar a 174 vecinos que actualmente se encuentran viviendo en bloques en mal estado. Además, también se instalará en la planta baja un centro de día para personas mayores. Y, en un futuro, se habilitarán espacios para los jóvenes como un centro de formación profesional y un local de entidades.

Al mismo tiempo, se iniciará un proceso de rehabilitación en 65 edificios muy degradados en donde viven familias vulnerables que no se pueden pagar la actualización de la vivienda, ni invertir en mejoras de eficiencia energética.  Para ello, el consistorio analizará caso por caso quienes de todos ellos necesitan más o menos ayudas, recibiendo en algunos casos el 100% del coste de la rehabilitación.

La Trini también existe

El proyecto global de la transformación de la Trinitat tiene como objetivo renovar un barrio que actualmente se sitúa como uno de los más olvidadas de la capital catalana. Una inversión global de alrededor de 70 millones de euros que, dentro del marco del Plan de Barrios, pone en marcha proyectos varios para mejorar la situación de la zona con la colaboración y la implicación de todos los vecinos.