España debe acelerar para cumplir con la directiva europea de eficiencia energética en edificios en la que pide que todas las viviendas que se construyan en España tengan un consumo de energía casi nulo. A finales del 2020 todos los inmuebles de obra nueva deberán cumplir con esta norma. Pero ya antes, a finales de este año, los edificios que sean de titularidad pública, entre ellos las viviendas sociales deberán cumplir con estos requerimientos energéticos.

A nivel europeo estos edificios de consumo de energía casi nulo se les llama nZEB (Nearly Zero Energy Buildings). La implantación de esta normativa afectará a los procedimientos de diseño, construcción y gestión de los edificios. Europa quiere unas ciudades con cero impacto energético y lo primero está en obligar a constructoras, arquitectos y promotoras a aplicar estas medidas. Pero antes esta normativa ha pasado por el filtro del Gobierno quien, a través de Fomento, ha modificado el Real Decreto 314/2006 de 17 de marzo y aprobó el Código Técnico de la Edificación adaptado a la nueva normativa para implantar los nZEB. Publicado el Proyecto de Real Decreto en el mes de junio, obliga a revisar y actualizar los requisitos mínimos de eficiencia energética periódicamente, a intervalos no superiores a cinco años, con el fin de adaptarlos a los avances técnicos del sector de la construcción.

Para cumplir estos requisitos básicos de ahorro de energía se ha presentado el Documento Básico HE Ahorro de Energía. Este informe establece reglas, procedimientos y objetivos para la construcción de Edificios de Energía Casi Nula (EECN) a través de los siguientes pasos:

  • Limitación del consumo energético.
  • Condiciones para el control de la demanda energética.
  • Condiciones de las instalaciones térmicas.
  • Condiciones de las instalaciones de iluminación.
  • Contribución mínima de energía renovable para cubrir la demanda de agua caliente sanitaria.
  • Generación mínima de energía eléctrica.

Cumplimiento de las Administraciones

De esta manera, España ya está preparada para cumplir con los objetivos marcados por Europa, aunque va con cierto retraso. De todas formas, algunas administraciones de grandes ciudades ya llevan un tiempo trabajando para el cumplimiento de estas normativas. En la capital, desde que el Ayuntamiento de Madrid lo aprobó en 2016, todos los edificios nuevos que se proyecten, e incluso aquellos existentes en los que se tenga que ejecutar una ampliación o rehabilitación integral, deben ser de energía positiva. Ejemplo de esto está en la construcción de 1.203 viviendas repartidas en promociones ubicadas en Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Arganzuela, Latina y Carabanchel.

Otras administraciones de ciudades españolas también trabajan para impulsar la construcción EECN, pero cada una lo hace con sus propios criterios. Ejemplo de ello está el Gobierno de Navarra que ha encontrado en el estándar Passivhaus la respuesta ante la vaga definición de EECN. De igual manera el Gobierno de Aragón incorpora el Passivhaus como condición para licitar una obra. Pero es el País Vasco quien parece que está tomando la delantera en la construcción de edificios Passivhaus. Ejemplo de ello es la Torre de Bolueta o el Palacio de Congresos de Vitoria.

La cuenta atrás para que todos los edificios de titularidad pública, incluso las viviendas sociales, sean EECN sigue. A principios del 2019 veremos si se han cumplido con los objetivos.