imgAbove

carballo – Fotolia.com

La Asociación de Promotores y Constructores de Barcelona analiza el impacto que tendrá en los contribuyentes y en el mercado de compraventa la supresión de la desgravación fiscal por compra de vivienda habitual para rendas superiores a los 24.000 euros a partir del 1 de enero de 2011, cuya aplicación con el régimen vigente puede suponer un ahorro entorno al 20% del precio de la vivienda.
APCE Barcelona

El proyecto de Ley de Economía Sostenible y, posteriormente, el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado del 2011 aprobará la práctica eliminación de la deducción por compra de la vivienda habitual. Únicamente se mantendrá el 100% de la deducción para aquellos contribuyentes con bases imponibles de hasta 17.707,2 euros y este porcentaje irá disminuyendo hasta el 0% para ingresos entre los 17.707,3 euros y los 24.107,2 euros. Aquellos contribuyentes que superen este baremo, no se podrán beneficiar de esta deducción por la compra de la vivienda habitual efectuada después del 1 de enero de 2011. Igualmente, aquellos contribuyentes que hubieran satisfecho cantidades a cuenta para la construcción de la vivienda habitual con anterioridad al 1 de enero de 2011, tendrán derecho a la deducción sin limitación de ingresos.

Según la memoria de impacto económico de la Ley de Economía Sostenible, el número de contribuyentes afectados por esta modificación será de 323.000 y supondrá un aumento de la recaudación del Estado de 232 millones de euros en el 2011, aunque unos meses más tarde, los Presupuestos Generales del Estado ampliaron el número de afectados a 450.000 y el impacto económico a casi 1.500 millones de euros, que es lo que dejarán de recibir los nuevos propietarios en el año 2011.

Como el IRPF no permite una cuota negativa, algunos contribuyentes verán que aunque tengan derecho a la obtención de la deducción, no se la podrán aplicar por insuficiencia de cuota íntegra. Por otro lado, la capacidad de compra de un contribuyente con unos ingresos con base imponible de 17.707 euros es muy limitada. El resultado es que la restricción en los criterios de aplicación de la deducción supondrá la práctica desaparición para los nuevos propietarios.

Hasta el momento, la deducción por la compra de la vivienda habitual ha sido una notable ayuda para disminuir el esfuerzo financiero del contribuyente para acceder a una vivienda. En un contexto actual en el que las exigencias para obtener crédito han aumentado considerablemente, en principio, la medida se traduce en una reducción, de facto, de la solvencia de los posibles compradores.

No parece lógico que el Estado propugne una actuación pro-cíclica en la actual coyuntura. Dicho de otra forma, la eliminación de la deducción si se considera oportuna, debe darse en un contexto inflacionista y lo que demanda la actual situación económica, es aumentar las deducciones y las ayudas, pero no reducirlas.

Otro aspecto es que la eliminación de la deducción ofrece una menor atracción de la vivienda como forma de ahorro. En un contexto en el que se pone en duda, incluso desde el Banco de España, la viabilidad del sistema de pensiones, se está produciendo una disminución de la atracción de inversión de capital en vivienda y, tampoco debe olvidarse que ahorrar vía, por ejemplo, un plan de pensiones, goza de deducción, ¿porqué no el ahorro por vía de la compra de una vivienda y poder gozar de unas rentas en la vejez mediante una hipoteca inversa?

Lo que es evidente, según la Encuesta Financiera de las Familias elaborada por el Banco de España, es que la principal forma de ahorro de las familias españolas es la vivienda. Esta forma de ahorro está relativamente más presente en las familias de menos ingresos; dicho de otra manera, las familias con más recursos económicos, a diferencia de las otras, diversifican en mayor grado sus ahorros.

¿Cuánto supone perder esta deducción?

Por ejemplo si realizamos un supuesto de límites de deducción en Catalunya, de una familia en la que trabajen ambos miembros de la pareja que adquiera una vivienda habitual antes del 1 de enero de 2011, que realice declaraciones individuales y en un plazo de 30 años, en los supuestos incrementados, el ahorro puede llegar hasta los 44.624,40 euros por contribuyente y hasta los 89.248,80 euros por familia, que descontados al tipo anual del 2% para tener una aproximación del importe en dinero de hoy, serían de 33.314,28 euros por contribuyente y de 66.628,56 euros por familia.