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El Gobierno aprobó el pasado viernes rebajar el IVA del 8% al 4% para la compra de vivienda nueva, una medida realmente enigmática una vez consultados expertos en fiscalidad y analizados sus posibles efectos económicos.
Pau A. Monserrat

Una primera lectura de la medida anunciada, rebajar temporalmente el IVA de la obra nueva del 8% al 4%, podría ser que se trata de beneficiar a la banca, que se ha adjudicado casas en subastas y mediante la dación en pago. Sin embargo no es así, ya que cuando las entidades financieras quieran vender los pisos de sus balances, el impuesto que gravará la segunda transmisión es el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), no el IVA.

En todo caso saldrían beneficiadas indirectamente, si esta reducción permite que las grandes promotoras en apuros vendan sus urbanizaciones fantasma (y demás inmuebles residenciales) antes de que se las tenga que adjudicar la banca. La idea sería que al reducir del 8% al 4% el IVA, el coste para el comprador se reduce, con lo que las promotoras pueden sacar su stock rebajado, sin tener que bajar el precio que ofrecen.

La rebaja de las casas la pagaría el Estado, o mejor dicho, el contribuyente, hasta el 31 de diciembre de este año. Sí, has leído bien. Se rebaja un 4% el coste de adquirir una vivienda nueva, pero no de la caja de la promotora, sino del bolsillo de todos los que pagamos impuestos.

En el mejor de los casos, si la promotora traslada toda la bajada de coste al precio, ganaría un 4% el comprador de obra nueva, si compra entre el 20/08/2011 y el 31/12/2011. En el peor, si la promotora aprovecha la rebaja de la factura fiscal y sube este 4% en su precio, sólo ganaría la promotora, con el dinero de nuestros impuestos.

Se supone que la medida del Gobierno trata de que el stock de vivienda de reduzca drásticamente, los bancos empiecen a dar hipotecas y el sector de la construcción genere empleo.

Sin embargo el problema actual no es el coste tributario de la vivienda, es que la demanda de inmuebles no puede (no se le conceden préstamos hipotecarios) o no quiere comprar (debido a la mala situación económica de las familias y a las expectativas de bajada de precios del ladrillo).

¿Quién ganará con la bajada del IVA de la obra nueva?

Los ciudadanos, desde luego no. Tal vez las grandes promotoras e, indirectamente, las entidades financieras que financiaron sus proyectos inmobiliarios fallidos.

Realmente resulta una incógnita la finalidad de la reducción temporal del IVA de la obra nueva. Esperemos a ver si el Gobierno da alguna explicación adicional a su plan.

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