El 17 de mayo se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Reciclaje. Una jornada declarada oficialmente por la UNESCO que tiene como objetivo recordarnos la estrategia de Reducir, Reutilizar y Reciclar los deshechos para preservar el medio ambiente. Pero aunque en el último “Estudio de hábitos de Reciclaje” elaborado por el Instituto Apolda para Ecoembes  8 de cada 10 españoles declaran separar los envases, todavía queda mucho por hacer para conservar nuestro planeta. ¿Qué pasa con la utilización masiva de sustancias tóxicas que perjudican no solo el medio ambiente sino incluso nuestra propia salud? Muchas son las disciplinas que se están identificando con esta problemática mundial y durante los últimas décadas han hecho un esfuerzo para encontrar materiales más sostenibles y eficientes que permitan desarrollar sus proyectos de la forma más respetuosa. Es el caso de la bioconstrucción; la arquitectura que no solo se cuida de utilizar elementos más naturales sino que, además, mira por nuestro organismo.

 

Arquitectura y salud

La naturaleza no es de uso exclusivo del hombre, ni sus recursos son infinitos. Con estas premisas se mueve la bioconstucción; una alternativa ecológica de edificación que construye respetando el medio ambiente en cada uno de sus procesos. Para ello, utiliza materiales no contaminantes como la madera o el adobe, prioriza la orientación respecto al sol y hace uso de las energías renovables. Pero si esta disciplina aboga por el cuidado del planeta, parece ser que el inicio de la bioconstrucción aparece en Alemania por una cuestión médica, cuando un alto índice de población empezó a tener patologías cuya procedencia no se identificaba. Tras realizar una analítica del aire de algunas casas, se dieron cuenta que las personas que sufrían estas enfermedades coincidía con las que vivían en casas de hormigón, mal orientadas y con problemas de ventilación y humedad.  El estudio demostraba que en el interior de esas viviendas había 50 veces más toxinas que en el exterior. Tal y como comentó Elisabet Silvestre, bióloga y experta en bioconstrucción, en la jornada de arquitectura ecológica y salud celebrado el pasado 5 de mayo de 2018 en el Biocultura de Barcelona “Tenemos la idea de que puertas para adentro estamos salvados, pero lo cierto es que el aire que respiramos en nuestro hogar puede estar entre 2 y 10 veces más contaminado que el aire de la calle en la ciudad.” Todo depende de los factores químicos, físicos y biológicos que convivan en el ambiente.

 “Tenemos la idea de que puertas para adentro estamos salvados, pero lo cierto es que el aire que respiramos en nuestro hogar puede estar entre 2 y 10 veces más contaminado que el aire de la calle en la ciudad.” 

Nuestra casa, nuestra tercera piel

Mamen Artero, miembro co-fundador del colectivo de arquitectos El Globus Vermell y arquitecta especializada en bioconstrucción lo tiene claro “ Así como cada día hay más personas que toman conciencia de lo que comen, igualmente deben preocuparse de las condiciones del lugar donde habitan. No solo en casa, sino en los espacios donde pasamos gran parte del día como son la escuela o el trabajo. En realidad es nuestra tercera piel . Cuanto menos emisiones nocivas contengan, mejor estaremos.” Sustancias químicas, cargas electrostáticas, impermeabilidad, exceso de humedad, condiciones térmicas… No a todo el mundo le afecta de la misma manera los factores contaminantes que nos rodean. Sin embargo, así como nos hemos acostumbrado a separar las latas, el vidrio y el papel de los residuos diarios, los profesionales de la biohabitabilidad recomiendan seguir una pequeñas pautas en casa a favor de nuestra salud y la del medio ambiente.

 “ Así como cada día hay más personas que toman conciencia de lo que comen, igualmente deben preocuparse de las condiciones del lugar donde habitan. No solo en casa, sino en los espacios donde pasamos gran parte del día como son la escuela o el trabajo. En realidad es nuestra tercera piel . Cuanto menos emisiones nocivas contengan, mejor estaremos.”

 

Los pequeños cambios son poderosos

Dentro de los materiales poco recomendados por los bio-arquitectos es el hormigón. Un elemento bastante común en las edificaciones que en los años 30 causó furor. El éxito se debió por ser muy fácil de trabajar y, sobre todo, porque su bajo coste. Pero tras los estudios hechos desde el punto de vista de la bioconstrucción Mamen Artero afirma que “consiste en un material elaborado con elementos poco saludables, nada transpirable y que, además, tarda hasta un año en secarse totalmente.”  

Es evidente que muy pocos son los que pueden construirse una casa a medida siguiendo los parámetros de la bioconstrucción. Sin embargo, no hace falta empezar de cero para cuidar nuestra vivienda. Tal y como comenta la arquitecta “Un factor muy importante en un espacio es el nivel de humedad. Cambiar de casa no es tan fácil, pero pintar las paredes si que podemos asumirlo. Aplicando una capa de 1,5 a 2 cm de un material absorbente como el barro conseguiremos humedad relativa del ambiente estable alrededor del 55% , evitando así condensaciones y ambiente nocivo en nuestros hogares.” 

Otros de los pequeños cambios de los que habla la bio-arquitecta es sustituir los materiales sintéticos en el suelo por otros más naturales como la cerámica o la madera. En sus palabras “utilizando elementos de origen natural en el suelo evitamos la acumulación de carga electroestática en el ambiente, creando ambientes con aire limpio y respirable.”

Por último, para todos aquellos que se preocupan por un ambiente saludable en casa recomienda una práctica rutinaria que no cuesta ni tiempo, ni dinero: “dejar la puerta abierta de la habitación por la noche para garantizar una minima circulación de aire limpio mientras duermes.”

“dejar la puerta abierta de la habitación por la noche para garantizar una minima circulación de aire limpio mientras duermes.”

Nuevos tiempos más sostenibles

Según Mamen desde los propios ayuntamientos se está empezando a tomar más conciencia a través de las ayudas que se estan dado para rehabilitar de forma sostenible. “Actualmente muchos de nuestros edificios suspenden en eficiencia energética. Gracias a las subvenciones para la rehabilitación de elementos comunes de edificios y viviendas que dan especial atención a aquellas obras que implican una mejora energética y ambiental, poco a poco podemos ir ganando en calidad de vida y cuidado medioambiental.”

“Actualmente muchos de nuestros edificios suspenden en eficiencia energética. Gracias a las subvenciones para la rehabilitación de elementos comunes de edificios y viviendas que dan especial atención a aquellas obras que implican una mejora energética y ambiental, poco a poco podemos ir ganando en calidad de vida y cuidado medioambiental.”

Sea cual sea la disciplina, movimiento o técnica que se aplique, lo que está claro es que tanto el cuidado de nuestra salud como  el de nuestro planeta es un asunto que nos atañe a todos y del que cada día deberíamos tener más responsabilidad. Hagamos lo que hagamos, es necesario aplicar un ejercicio de reflexión en donde priorice el impacto medioambiental, el efecto sobre nuestra salud, el gasto energética y los beneficios que aporta a la comunidad. Nos va la vida.