Se trata de prestar atención a los aspectos que consumen energía y suponen un gasto, y actuar en consecuencia. Por ejemplo se puede ahorrar hasta un 70% en calefacción y refrigeración utilizando técnicas de conservación. Esto supone instalar ventanas de doble cristal y sellado hermético, dotar a la vivienda de buena orientación, materiales “duros” absorbentes del calor en el interior, fijarse en la orientación para evitar viento en invierno y buena sombra sobre las paredes de la vivienda en verano, buena ubicación de terrazas y patios, etc. Todo esto permitirá un mejor aislamiento térmico.

Facilidad para amortizar los precios de las casas ecológicas

Otra forma de reducir el suministro eléctrico del hogar son las microturbinas eólicas colocadas en el tejado, que si se integran con paneles solares fotovoltaicos en el circuito de la casa serían capaces de generar toda la energía necesaria por si sola. Son casos extremos, pero debemos utilizarlos como ideas, puntos de partida para remodelar o construir nuestras casas ecológicas baratas con mucho más conocimiento de la materia.

En España hay muchas viviendas antiguas sin aislamiento que consumen mucha energía y la  rehabilitación de un edificio supone generalmente un ahorro energético del 60% respecto a su derribo para volver a construirlo. Por este motivo debemos de tener mucho cuidado con los materiales escogidos para la construcción de casas ecológicas.

  •        Las bombillas fluorescentes compactas consumen sólo el 20% de las tradicionales y duran más.
  •        Los tubos fluorescentes gastan poco en general.
  •        Las bombillas de luz amarilla que parpadean cuando se encienden consumen más.

 

La importancia de la certificación energética para que una vivienda ecológica sea sostenible

La diferencia del gasto entre un inmueble G y uno igual pero A asciende a 2.300 € al año. Por este motivo, tanto al elegir vivienda como al elegir un electrodoméstico hay que fijarse en el consumo energético: puede haber hasta un 80%de diferencia entre distintos aparatos.

El Objetivo Europeo 20-20-20 para 2020 tratará de reducir un 20% el consumo de energía de los edificios, minimizar un 20% sus emisiones de CO2 y potenciar las renovables hasta aportar un 20% de la energía. Una tarea que hoy en día se antoja bastante complicada en ciudades como por ejemplo Madrid o Barcelona.

España estableció la etiqueta energética en 2013, el vigesimosexto país en hacerlo de los 27 de la Unión Europea y 11 años después que lo hiciera Alemania. De 26 millones de casas españolas, 15 tienen una antigüedad superior a 30 años y otros 6 millones se edificaron hace más de medio siglo.

Según un estudio llevado a cabo recientemente por la consultora iEnergy, hasta el 43% de las etiquetas cursadas por esta firma (más de 40.000) ha dado como resultado la letra G, la menor calificación, mientras que otro 14% ha obtenido la F y el 36,9% la E. Apenas un 5% de las casas logra etiquetas A, B, C o D. Esto supone que, mientras que alimentar energéticamente una casa G cuesta 2.500 euros al año, abastecer una vivienda A supone 200. La cuantía en el caso de un inmueble E, calificación que no es difícil de alcanzar, asciende a los 1.200 euros anuales.

  • Un piso en planta intermedia en un bloque de vivienda colectiva en Madrid de 90 metros cuadrados con etiqueta G puede convertirse en una letra B. Bastaría con mejorar la envolvente (invirtiendo 6.800 euros)
  • Mejorando las instalaciones (4.800 euros) llegaría a una calificación E.
  • El resultado final sería que con una inversión de 11.600 euros se ahorrarían 1.675 euros al año.
  • La máxima calificación parece quedar reservada a la obra nueva.

 

La tributación ha sido la gran barrera para la generalización de las viviendas sostenibles

En el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae), dependiente del Ministerio de Industria, han  manifestado que son conscientes de que la tributación representa “una herramienta óptima” para potenciar la eficiencia, pero puntualizan que impulsar una medida en este sentido no es nada fácil al tratarse de una competencia dependiente de tres administraciones (estatal, autonómica y local), por lo que la actuación es más bien complicada.

Como idea principal debe quedarnos que las casas ecológicas pueden tener un incremento del costo de construcción o remodelación entre un 5% y un 10% debido a la mayor calidad térmica y sanitaria de los materiales, pero por otro lado nos permitirá ahorros de un 80% en calefacción, refrigeración e iluminación.