La presencialidad y la movilidad, gracias a las buenas cifras Covid del país, ha hecho que muchos estudiantes vuelvan de nuevo a compartir pisos y residencias. Son modelos de vivienda que atraen no solamente a jóvenes si no a muchas personas que pueden así tener vivienda donde compartir piso. Es también una atracción para inversores. Veamos porqué.

“La situación actual ha puesto más en valor, si cabe, los espacios amplios y diferenciados en los que desempeñar distintas funciones diarias como el estudio y el ocio, algo que podría influir en el aumento del interés por parte de los estudiantes por vivir en residencias en las que tengan a su disposición servicio de restauración y limpieza, además de zonas comunes para el ocio y el estudio”, responde Beatriz Rodríguez, de Instituto de Valoraciones.

Demanda creciente por parte de profesionales

El formato de vivienda compartida es cada vez más común, y no solo entre estudiantes sino también entre jóvenes profesionales.

Aunque los precios de los alquileres han experimentado ajustes a la baja en el último año, sobre todo, en las ciudades principales como Madrid y Barcelona, la cantidad que deben pagar los jóvenes que quieren arrendar una vivienda en estas ciudades sigue siendo muy alta, comparado con la media de los sueldos que cobran.

El ahorro en costes de alquiler que supone un piso compartido frente a una vivienda en solitario u otros formatos como las residencias de estudiantes, los pisos compartidos son una opción preferida por muchos, pues permiten una mayor libertad y flexibilidad en cuanto a horarios o normas de uso.

Auge de los pisos compartidos y las residencias de estudiantes, ¿Por qué es atracción de inversores?

Beatriz Rodríguez nos destaca que el segundo semestre del 2020, una persona joven que quisiera alquilar una vivienda en solitario debería destinar el 91,6% de su sueldo a este concepto, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España.

Este panorama evidencia entonces que la fórmula del alquiler de piso compartido no es una opción destinada únicamente a los universitarios, sino también a un amplio público de jóvenes profesionales asalariados “que recurren a este tipo de opciones para poder emanciparse de sus hogares familiares y tener la posibilidad de vivir en zonas céntricas, algo que, en muchos casos de otra forma, no sería posible”.

Múltiples posibilidades de inversión

Según la experta, la alta demanda de viviendas compartidas que existe por parte de estudiantes o jóvenes profesionales supone que este tipo de inmuebles sea una opción de modelo de negocio al estar estos alojamientos muy solicitados.

De aquellos que estudian en Madrid, se estima que más de un 30% proceden de una comunidad de residencia distinta, según la Estadística de Estudiantes Universitarios (EEU) del curso 2020-2021 publicada por el Ministerio de Universidades, lo que implica que, al menos el 30% de los estudiantes matriculados necesitan adquirir una vivienda en la que residir durante sus estudios, por lo que los pisos compartidos son una de las opciones principales.

También influye el interés de estudiantes extranjeros por alojarse en este tipo de viviendas que les permiten mayores facilidades para habituarse a las ciudades y conocer gente. Sobre todo, teniendo en cuenta que los intercambios culturales internacionales son cada vez más comunes y que se están recuperando después de la pandemia.

Principales inversores de este tipo de inmuebles

Desde Instituto de Valoraciones explican que actualmente se está notando un gran interés por inversores tanto nacionales como internacionales. “De hecho, en el último año se han cerrado importantes transacciones para aumentar el número de plazas existentes en las residencias de estudiantes y dar respuesta a la demanda que hay”.

Ventajas en cuanto a inversión

Se trata de un modelo de negocio que, por un lado, dada su gran demanda, lleva asociado altas posibilidades de rentabilidad y un bajo riesgo como producto de inversión. “Y que, por otro lado, da respuesta a una necesidad permanente como es proveer de alojamiento a los estudiantes que se desplazan a otras ciudades para cursar sus estudios, ofreciéndoles todas las comodidades y facilidades”, según Beatriz Rodríguez.

Tal es el auge de este modelo habitacional que las residencias de estudiantes se encuentran actualmente en el punto de mira de los inversores tanto nacionales como internacionales y, de hecho, en ciudades como Madrid, Barcelona, Salamanca y Sevilla se están ya desarrollando diversos proyectos de nueva construcción impulsados por grandes operadoras para ofrecer más plazas en estos alojamientos y responder a la demanda.

No obstante, también se debe tomar en cuenta que la rentabilidad de estos activos depende de ciertos factores como su ubicación, que debe ser cercana a los centros educativos, la calidad de las instalaciones o la cantidad de plazas que ofrezcan.

¿Seguirá el auge en este tipo de inmuebles?

La experta explica que, ahora mismo, el auge de este modelo habitacional está siendo bastante fuerte. Por otro lado, en los últimos meses, han ido cobrando más auge los espacios de “coliving”, un tipo de alojamiento que permite alquilar una habitación o estudio con espacios compartidos de zonas comunes. “Se prevé que el desarrollo de este tipo de alojamientos compartidos siga en aumento dado el incremento de la demanda de este modelo habitacional”.