¿Crees que construir una casa y entrar a vivir en ella en solo 24 horas es imposible? Es lo que ha tardado un estudio de arquitectura de Moscú en construir una vivienda desde cero. Lo ha hecho gracias a una técnica de impresión 3D que puede revolucionar el futuro de la construcción. La protagonista ha sido la misma máquina capaz de crear un corazón en un chip, motos eléctricas, estructuras 3D en el aire e insectos robot.

Hasta hace unos años, la idea de que una impresora fuera capaz de levantar una casa era terreno de ciencia ficción. Pero los avances tecnológicos en la última década han hecho que la impresión 3D gane terreno rápidamente en la arquitectura.

¿En qué consiste la impresión 3D?

Se trata de una técnica que permite unir moléculas mediante el uso de luz láser ultravioleta para crear formas sólidas a partir de líquido fotopolimérico. Fue un invento de Chuck Hull, un ingeniero americano que, inicialmente bautizó este proceso con esterolitografía y lo patentó en 1986.

Cuando se introdujo en mercado, sectores como el automovilístico la empezaron a utilizar para lo que comenzó a llamarse prototipado. Su mayor ventaja es que no requiere mover moldes y, por tanto, no produce residuos.

En la impresión 3D, los objetos se construyen capa por capa, tal y como ocurre en la impresión con tinta, se aplican también por capas encima del papel pero en el caso de la primera, se realizan con materiales más sólidos y con ligeros desplazamientos para crear movimiento en las capas.

Italia también lo hace

Una gigantesca impresora 3D de 12 metros de alto y 7 de ancho, solo alimentada con barro y paja, es capaz de fabricar casas de adobe con un precio de producción de 35 euros, incluida la gasolina de la máquina.

Sus creadores, de la empresa italiana Wasp que estuvieron hace unos meses en Bilbao en el Festival de Tecnologías Creativas Maker Faire, solo han construido por el momento una de estas casas, que se encuentra en su sede de Massa Lombarda. Aunque de momento tienen pedidos de varios países como, se plantean edificar un pueblo entero.

Gianluca Pugliese, socio de Wasp y experto en fabricación digital e impresión en 3D, explicó que se necesita únicamente un equipo de cuatro personas para montar la máquina, para lo que se tarda dos días y “darle de comer”. A un ritmo de unos 50 centímetros diarios, la impresora levanta la estructura principal de la casa en una semana.

“Es una forma de utilizar la tecnología para ayudar a quien lo necesita”, afirma Pugliese destacando de carácter social el proyecto. Además señala que uno de los destinos idóneos para estas casas de adobe son las zonas en las que se ha producido una catástrofe y se necesitan viviendas nuevas para realojar a la población.

En el proyecto, la impresora ‘madre’ va acompañada de dos ‘hijas’ que se encargan de convertir la choza en vivienda: una impresora 3D de 3 metros de alto monta los muebles con material plástico y otra más pequeña fabrica la vajilla.

Una apuesta innovadora de futuro

Los entusiastas aseguran que nos encontramos ante el inicio de una nueva era. Podría cambiar el mundo si este tipo de tecnología se comparte y se hace accesible a cualquier. La fabricación de productos podría llevarse a cabo desde el salón de nuestras casas, lo que produciría una menor contaminación puesto que se reduciría la necesidad del transporte de mercancías.

Está claro que todavía queda mucho por explorar. Puede que estemos a años luz de empezar a construir casas mediante técnicas de impresión 3D en la Luna, pero esta tecnología permitirá, sin duda, crear elementos más complejos para la construcción que se adapten a los cambios climáticos. De momento, habrá que seguir atentos a los próximos descubrimientos y avances.

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