Una planta baja con patio y un ático con terraza tienen poco en común. Además de la altura, conllevan un estilo de vida muy diferente.

Cuando se empezaron a construir edificios la planta baja era la más cara de todas. A medida que se subían pisos iba siendo más barato. Eso era así porque no había ascensores, y las personas con mayor nivel adquisitivo no querían subir escaleras. Cuando se incluyeron ascensores todo esto cambió. Los áticos cogieron un valor mucho mayor, en especial por las vistas.

Actualmente, hay quienes prefieren una opción y quienes prefieren la otra. Más que de condiciones, depende mucho del gusto de cada uno. Pero no dejan de ser diferentes, y cada uno tiene sus ventajas sobre el otro.

Planta baja con patio

Las plantas bajas con patio son perfectas para familias con niños. Se pueden incluir elementos para jugar, como una canasta, una portería o incluso una piscina hinchable. Además, es más seguro que cualquier terraza con barandilla.

En general, tienen mejor accesibilidad que cualquier piso, y son más baratos que los áticos. Muchas veces se cree que son inseguros, pero la verdad es que suelen tener mejores medidas de seguridad que el resto de pisos, como ventanas especiales, rejas, puertas con doble cerradura y sistemas de seguridad adicionales.

Los inconvenientes principales son el ruido, la falta de luz y la poca privacidad, ya que los vecinos de los otros pisos pueden ver el patio.

Ático con terraza

Actualmente los áticos con terraza son las viviendas más caras de los edificios. La gran ventaja es la vista, en especial cuando hay bastantes plantas. En Barcelona, por ejemplo, desde muchos áticos se puede ver el mar, algo muy codiciado.

Otro de los puntos a favor es la luminosidad. Si buscas una vivienda luminosa, cuanto más alta sea mejor. Además hay una mayor privacidad, y menos ruidos de la calle.

Los inconvenientes más generalizados de vivir en un ático con terraza son el precio, más caro que el resto de pisos, y estar más expuesto a los cambios de clima.