Una de las primeras preguntas que surgen a los inquilinos de un piso alquilado antes de dejarlo es si le devolverán o no la fianza depositada al inicio del alquiler. Y es lógico, este importe suele contemplar una mensualidad entera en el caso de que la vivienda sea para uso residencial y de dos, si su uso es de otra índole. Dicho esto, es una de las causas más frecuentes de litigio entre arrendador y arrendatario por lo que conviene saber qué es y para que sirve.

¿Qué es la fianza y para qué sirve?

Según explica Jesús Duque, Socio fundador de Alfa Inmobiliaria, la fianza es «una cantidad que el inquilino deposita a la firma del contrato de alquiler como garantía ante impagos». También «para hacer frente a algún desperfecto que sufra la vivienda o alguno de los bienes que esta contenga», añade el experto. De todas formas, conviene recordar que es una cantidad que el inquilino entrega al propietario en concepto de depósito, de modo que éste último debe guardarla y «depositarla en el organismo oficial encargado de la comunidad autónoma en la que se encuentre la vivienda».

¿En qué casos puede el propietario quedarse con la fianza?

Aclarado el objetivo de la existencia de la fianza veamos ahora en qué casos el propietario podría no devolver dicha cantidad al inquilino. Como ya ha adelantado Jesús Duque, «corresponde al propietario la fianza cuando el inquilino ha dejado alguna mensualidad o pago de suministro pendiente de pago». Otra situación en la que no se le devuelve la fianza al inquilino es cuando abandona la vivienda antes de finalizar el contrato. Eso sí, «siempre que no haya cumplido los seis meses de permanencia en él», aclara el experto inmobiliario.

Por último, otra de las razones para no devolver la fianza sería «para hacer frente a algún desperfecto ocasionado en la vivienda o en sus enseres» o también «para afrontar los gastos de limpieza», añade Duque. Según nos recuerda el experto, este último caso sería «si el inquilino no entrega la propiedad en el mismo estado en que se la encontró». 

Los conflictos más habituales a este respecto suelen versar sobre el desgaste por el uso normal de la vivienda o por negligencia o mal uso por parte del inquilino. Por ejemplo, la pintura es un caso habitual de desgaste, es lógico que tras cinco años de alquiler no luzca igual. Por el contrario, un aplique en la pared mal colocado o que ha causado desperfecto en una pared, se consideraría mal uso.

¿Y si el propietario no devuelve la fianza?

La ley es clara al respecto. La fianza debe devolverse al inquilino en el plazo de un mes desde la finalización del contrato y correspondiente entrega de llaves. De no ser así a la cantidad total de la fianza se le «devengarán intereses a la tasa legal», explica Jesús Duque. La realidad es que si no hay desperfectos ni impagos, esta devolución suele hacerse en el momento de finalización del contrato de alquiler. «No obstante», apostilla Duque «el propietario puede devolver parte y reservar una cantidad para abordar los gastos anteriormente mencionados». 

Tres consejos antes de entrar a vivir en un piso de alquiler para asegurarnos la devolución de la fianza

Aunque estos consejos no son exclusivos únicamente para el propósito de la fianza, serán especialmente útiles ante un posible desacuerdo entre inquilino y propietario sobre la devolución de la fianza. Lo primero, tomar capturas de pantalla sobre el anuncio del inmueble en Internet o inmobiliaria en la que se haya visto anunciado. El propósito de esto es más tarde comprobar si «algún elemento se encuentra en un estado diferente al que aparece en las fotos», aconseja el experto de Alfa Inmobiliaria. 

Así pues lo recomendable es añadir al contrato un «anexo dedicado a las fotos», explica Duque, «que refleje minuciosamente el estado en que se encontraba la vivienda y todos sus enseres a la entrega de la vivienda». Al dejarlo todo por escrito y reflejado gráficamente, «será fácil comprobar si corresponde la devolución de la fianza completa o si el propietario tiene derecho a conservar una parte de ella para hacer frente a alguna reparación», finaliza Duque. 

Para concluir, es aconsejable que los inquilinos en caso de que durante el periodo de alquiler surjan desperfectos informar al propietario a la mayor brevedad posible. De esta manera, estas cuestiones se pueden ir subsanando durante la vigencia del alquiler y, sobre todo, ayudan a evitar tener sorpresas más tarde a la hora de reclamar la devolución de la fianza.